Cuando empecé a “currar”, ya hace unos años, en las
temporadas de verano en Playa de Aro, en
contra de los consejos familiares, para poder adquirir mi primera moto (una
“flamante” Dr-Big 49), recuerdo que me impresionaba ver todas aquellas botellas apelotonadas de bebidas
alcohólicas, de las cuales sólo conocía las que bebía por la noche, algún ron blanco
y poco más…